Sunday, January 06, 2008

Catrileo presente

Hay algo que me duele e impacta: el asesinato de Matías Catrileo a manos de -adivinen- los pacos. Me afecta ver la Plaza Italia y La Moneda rodeadas de pacos dispuestos a sacarle la chucha a quien pretenda protestar por tal cruel muerte. Una muerte que quieren que quede en la impunidad, descargando toda su represión para mantener a raya a quienes se nieguen a callar y bajar la mirada ante las autoridades de -como leí por ahí- la dictadura encubierta en la que vivimos.


Este es nuestro país. La Moneda llena de pacos (que con sus uniformes le hacen honor al bien ganado apodo de Tortugas Ninja, pero en la más brígida) es el signo más poderoso de todos de que aquí, al que quiere quejarse ya ni se le tapa la boca: se le reprime y maltrata sin miramientos. Que esto es una democracia sólo porque cada X cantidad de años podemos ir a hacerle una raya vertical a un papel es una vil y sucia mentira que nos enseñan desde la época escolar. Aquí no te dejan protestar, ni por la tierra arrebatada, ni por los abusos de poder, ni por las balas que terminaron con Matías. Eso es lo que quieren: un rebaño bien calladito que acepte que le suban los precios, que le den una educación de mierda que lo endeude de por vida, que permita que maten a su hermano, padre o vecino sin abrir la boca. Y que no se vengan a quejar, no ven que ellos nos sacaron de la dictadura, ellos nos salvaron de Pinochet. Por favor.

Eso quieren los del gobierno: un pueblo que no hable ni piense, mientras ellos corren cercos y le quitan a los Mapuche lo poco de tierra que les va quedando.

Hace veinte años Los Prisioneros dijeron, en su canción Poder Elegir, que hay gente que está comiendo de tu No saber qué decir. Su fuerza es la ignorancia de todos nosotros. Si es así, lo será mientras no nos decidamos a levantarnos y exigir dignidad.

Ellos quieren silencio. Y eso es lo que no les podemos ni debemos dar.